En México se renuevan esperanzas para Venezuela

Vientos de esperanza se sienten por estos días en Venezuela. Este fin de semana se reanudó en México la mesa de negociaciones entre el gobierno y la plataforma unitaria de Venezuela, de la que se espera que surjan acuerdos, se alcancen compromisos, dentro del mayor clima de colaboración posible.  

Estas negociaciones tienen complacida a mucha gente,  tanto en Venezuela como, ostensiblemente, en el extranjero. Gobernantes, políticos y organizaciones que han impulsado al  gobierno y a la oposición para que conversen, acuerden, trabajen para tratar de superar la crisis que desborda al país e inunda al mundo entero de nacionales desesperados. 

Con las partes sentadas en la misma mesa, el diálogo no parece imposible. La comunidad internacional ha presionado en los últimos meses para que así sea.

La Cancillería de Noruega,  que ha ocupado el rol de mediador, confirmó el jueves pasado el rumor, que venía circulando desde hace semanas,  de que habría nuevas conversaciones en México, luego de un intento fallido de negociaciones que intempestivamente se interrumpieron en agosto de 2021. Esta vez el anuncio fue la suscripción un acuerdo parcial en materia social.

Inmediatamente los protagonistas principales del encuentro emitieron sendos comunicados. La Plataforma Unitaria, en representación de la oposición, ratificó su disposición a trabajar en conjunto para lograr acuerdos que permitan concretar medidas que contribuyan a mejorar el bienestar de todos los venezolanos.

La contraparte, el gobierno, representado por Jorge Rodríguez, emitió un comunicado en el que se asegura que “hemos acordado firmar en México el Segundo Acuerdo Parcial para la Protección del Pueblo Venezolano, que ha sido discutido de manera exhaustiva”. Este acuerdo, dijo, “crea un mecanismo práctico, dirigido a abordar las necesidades sociales, vitales y atender problemas de servicios públicos, con base en la recuperación de recursos legítimos, propiedad del Estado venezolano, que hoy se encuentran bloqueados en el sistema financiero internacional”. 

El diario El País describe así la reunión de México: Por un lado, está el chavismo, por el otro, la plataforma unitaria de Venezuela —la oposición—, y en medio un país facilitador, Noruega. Rusia y Holanda ejercen de acompañantes. Gustavo Petro, Emmanuel Macron, Alberto Fernández y Pedro Sánchez desempeñan un papel importante apoyando la vía de la negociación para acabar con la crisis en Venezuela, pero no son parte del proceso.

De la agenda se había anunciado que, por un lado, debatirían sobre las necesidades sociales de los venezolanos y, por el otro, deberán concretar una fecha para celebrar las elecciones presidenciales previstas para 2024 con la presencia de observadores internacionales. En el primer caso, Gerardo Blyde, negociador por parte de la oposición, confirmó que se acordó constituir un fondo fiduciario, de unos 3.000 millones de dólares, destinado a programas de educación, electricidad y salud “para todos los venezolanos”. El fonde se iría alimentando paulatinamente y será ejecutado a través de las diferentes agencias de la Organización de Naciones Unidas, ONU.

Según DW el llamado acuerdo de protección social fue bien visto por Estados Unidos. «Nos unimos a la comunidad internacional en saludar el reinicio de negociaciones entre las dos partes, expresó una alta fuente del gobierno estadounidense, que ve en este proceso importantes pasos en la dirección correcta. En tanto, el líder opositor Juan Guaidó expresó su deseo de que las negociaciones consigan mejores condiciones para las presidenciales de 2024”.

Para la Red de Observación Electoral de la Asamblea de Educación (ROAE) esta es una oportunidad que se debe aprovechar  y apoyar, porque, entre otras cosas, abre las puertas a los venezolanos para ejercer su derecho humano a decidir cómo salir de la crisis por la que atraviesa su país. Las negociaciones en México constituyen una vía, un camino, que se abre para transitar hacia unas elecciones seguras, limpias, aceptadas por todos, con garantías de paridad e igualdad de condiciones para todos los candidatos, partidos y organizaciones políticas, así como con la participación, sin trabas ni cortapisas, de todos los venezolanos mayores de 18 años, donde quiera que se encuentren,  como lo establece la Constitución. 

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