La transparencia del proceso electoral

 

El éxito y aceptación política y social de unas elecciones se basan indudablemente en el grado de transparencia con que se ejecuten todas y cada una de las diferentes actividades involucradas en el proceso.

Observamos con mucha preocupación que, desde el mismo momento de la convocatoria a las elecciones parlamentarias, programadas para el 6 de diciembre, muchos de los pasos y etapas del proceso se han caracterizado por una casi total falta de información por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE).

En primer lugar, al momento de la convocatoria, se conoció una modificación profunda en el número de diputados a ser elegidos, pasando de 167 a 277. Las razones para este incremento no se hicieron del dominio público, ni se explicó de ningún modo cómo se hizo este cálculo que contraviene el artículo 186 de la CRBV.

Otro elemento de opacidad lo constituye la creación de la “Lista Nacional”, figura inédita que genera distorsiones en algunos circuitos. En teoría esta figura permitiría una mayor proporcionalidad y representación de las minorías políticas, sin embargo, su cuantificación, forma de escogencia e impacto en el número de diputados por circuito no ha sido discutido ni aclarado.

La información relativa al número y conformación definitiva de las mesas electorales (conocida como tabla mesa), debió ser publicada oficialmente el 7 de septiembre. Sin embargo, sigue siendo desconocida por los actores políticos, sin que hasta el presente el CNE haya dado las explicaciones adecuadas.

Con respecto a los diputados indígenas, continúan las dudas acerca de los procedimientos que se usarán para su elección. El CNE cambió el instructivo donde se describen las llamadas “Asambleas Abiertas” debido a las críticas sobre su implementación. Sin embargo, hoy en día, siguen siendo ambiguos y poco claros los criterios que se usarán para la escogencia de dichos diputados.

En cuanto a la campaña electoral, las múltiples denuncias y evidencias del uso de recursos públicos para actos proselitistas, y los anuncios partidistas del sector oficial en cadenas nacionales y regionales de radio y televisión, son fehacientes muestras de ventajismo, violatorias de las normas que regulan tales actividades.

La manifestación más grave de falta de transparencia la constituye el hecho de que a escasos 69 días de las elecciones, no exista información oficial alguna acerca de la plataforma tecnológica que se usará en esta elección. No se conocen detalles de las máquinas, de la plataforma de comunicaciones, ni de los planes de contingencia. También se ignora qué organizaciones políticas y de observación nacional e internacional participarían en las imprescindibles evaluaciones y auditorías técnicas y en qué fechas se realizarían.

Para la Red de Observación Electoral de Asamblea de Educación (ROAE) es fundamental que todos estos puntos sean aclarados de manera precisa y oportuna, para garantizar a los ciudadanos la participación en un proceso electoral libre, competitivo y transparente.

Caracas 29 de septiembre de 2020

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