La Red de Observadores Electorales de la Asamblea de Educación ante la perspectiva de Elecciones 2020

Comunicado 

La Red de Observadores Electorales de la Asamblea de Educación ante la perspectiva de Elecciones 2020

Una conquista irrenunciable

La mayor y más perdurable conquista cívica e institucional de nuestra sociedad quedó consagrada en la Constitución Nacional de 1947: el derecho de todos los venezolanos al voto universal, directo y secreto. Desde entonces, ningún gobierno, ni siquiera las dictaduras, han podido evitar medirse en elecciones. Es un derecho inalienable que podemos ejercer, aun teniendo que enfrentar y vencer dificultades y obstáculos interpuestos desde el poder por los enemigos de la democracia o por el escepticismo de quienes dudan de su valor como medio para sostener o recuperar la institucionalidad.

Por mandato constitucional, este año debe celebrarse la elección de diputados a la Asamblea Nacional. Esta elección cobra hoy importancia crítica y merece el máximo esfuerzo, porque realizarla es el único medio para defender este recinto legítimo y vigente de los poderes públicos. No existe otra manera de impedir que el Legislativo corra la misma suerte de los poderes Judicial y Moral, hoy al arbitrio del Poder Ejecutivo.

Condiciones del proceso

Es sabido que en las circunstancias actuales, es predecible que estos comicios no serían ni competitivos ni justos. En consecuencia, la decisión de participar de los ciudadanos debe acompañarse de la lucha por el respeto de sus derechos, respaldada por la movilización de los electores exigiendo elecciones limpias. Los venezolanos con vocación democrática somos para todos los efectos una fuerza superior. El desafío es materializar esta preeminencia y ganar la batalla por la democracia en Venezuela ejerciendo el irrenunciable derecho al voto.

Es imperativo continuar denunciando, nacional e internacionalmente, cualquier acción que se adelante desde la ventaja del poder –valiéndose incluso de las limitaciones que impone la pandemia- que reduciría la capacidad de participación de todos los sectores democráticos. Exijamos las condiciones constitucionales del proceso: nueva directiva del CNE, un padrón electoral auditado, legalización de partidos políticos inhabilitados, inscripción de nuevos votantes, observación nacional e internacional durante todo el proceso, entre otros requisitos. No basta condenar retóricamente cualesquiera acciones ventajistas, urge una combativa participación de la Venezuela democrática por las condiciones que le corresponden legal y constitucionalmente.

 ¿Qué hacer?

La legitima Asamblea Nacional, elegida libremente por el pueblo, a quien representa, juega un rol esencial en la conducción política y democrática de este capítulo histórico. Tiene la autoridad y el prestigio necesarios para promover y ensamblar un amplio tejido social que entrelace a los actores políticos con las organizaciones de la sociedad civil: Iglesia, trabajadores, universitarios, académicos, gremios profesionales, estudiantes, en una campaña de motivación y entusiasmo por una masiva participación electoral.

Es esencial recuperar el rol proactivo de la Asamblea Nacional frente a pretendidas usurpaciones, por parte de la ANC y el TSJ, del proceso de selección de los directivos del CNE, procediendo de inmediato la activación de dicho proceso, defendiendo resueltamente el poder constitucional que se le otorga para este fin.

Será ardua la tarea de vencer el escepticismo y la desconfianza de muchos sobre la ruta electoral y el valor del voto. Es necesario un hilo de argumentación que demuestre que, en las presentes circunstancias, la vía electoral es, por exclusión, el único camino definido y factible para la Venezuela democrática. Una inmensa mayoría de la sociedad debe estar dispuesta a tomar el cauce electoral superando obstáculos e impedimentos. Esa mayoría, organizada, movilizada, entusiasmada y vigilante será capaz de vencer cualquier ventajismo.

La crisis humanitaria: telón de fondo

Vivimos el mayor drama humanitario de nuestra historia republicana, una devastación solo comparable al estado que ofrecía la nación al término de la guerra de independencia, a la que se agrega ahora la pandemia de la Covid-19. No obstante, el derecho a la salud y a la vida no debe ser impedimento para el ejercicio de los derechos civiles y políticos. El proceso electoral debe organizarse teniendo en cuenta la adopción de medidas sanitarias para la protección de todos los participantes. La campaña electoral debe estar estrechamente ligada a la crisis humanitaria y su resolución, la cual es, sin duda, la variable crítica de la política en este momento. Hay que conquistar un rol substancial en la emergencia, actuar de modo concatenado con la gravedad de la situación, tomar la iniciativa, proponer soluciones concretas y exponer objetivos factibles en los grandes rubros de la emergencia.

Hoy en Venezuela, la vía electoral representa la única manera concreta de capitalizar lo que revelan las encuestas: una inmensa mayoría anhelando un cambio político.

Caracas, 10 de junio de 2020

 

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